Y la vela sigue consumiendose mientras escribo estas líneas sentimentales, donde mis pensamientos se transcriben en una hoja de papel que luego se leerá y, como siempre sucede, será criticada por los críticos del criterio personal. Porque si hay algo que no hay que olvidar de esta sociedad, es que todos somos críticos, absolutamente TODOS. Pero, creo que si criticamos es porque deseamos el perfeccionamiento de lo criticado, puesto que si no criticáramos no nos importaría lo criticado, y si no nos importara lo criticado no desearíamos el perfeccionamiento a través de la crítica constructiva. Preparen sus críticas, críticos porque conmigo se divertirán toda la noche ¡hasta el amanecer ! Pero no se preocupen por mí, porque mientras escriben en sus cuadernos, bien dibujados, yo rio como un LOCO DESQUICIADO. Sigan escribiendo, que me rio más, porque yo tengo algo que ustedes nunca entenderán y sabrán lograr como persona: SER ÚNICO. He aquí el punto de la cuestión, el por qué me rio como loco o como "estúpido ignorante", según ustedes queridos críticos, porque aunque me critiquen ustedes (los más prestigiosos de la ciudad), yo sé perfectamente QUIÉN SOY. No necesito de ningún papel bonito firmado por una falsa entidad de incompetentes que sólo saben dar defectos sin valorar lo que es el individuo en sí - Y las horas continúan pasando, mientras yo aquí me encuentro divagando en mis pensamientos, esperando la carta de las críticas hechas por mis queridos amigos: los señores de negro con una máscara tan absurda, como la soberbia a temprana edad. Desde aquí escucho el debate que están llevando a cabo los críticos, palabras van, palabras vienen. Risas, soberbias, quejas, acotaciones y hasta uno u dos comentarios inoportunos. Típico encuentro entre señores de alta alcurnia que creen ser los que tienen la razón absoluta, cuando la realidad es que su razón es menor que la de un niño de cinco años, puesto que el niño no tiene soberbia. Llegó el momento, me llamaron desde la sala principal para ser juzgado. Me lleno de valor para cruzar aquel pasillo donde mis recuerdos cobran vida propia y me hacen sentir en una paz asombrosa, sin explicación alguna. Aparecen los recuerdos de la infancia, aquellas risas y juegos ; recuerdos de la adolescencia, aquellos amores jóvenes, peleas, locuras, escritos, mi vida en sí. Y de pronto mi mente ha quedado en blanco, en silencio profundo, sin saber qué es lo que está sucediendo, pero al mismo tiempo una tranquilidad llena el ambiente. Dí tres pasos y me encontraba de pié frente a los críticos, mientras empezaron a dictar sus criterios, uno más largo que el otro, algunos tontos, otros absurdos, algunas sin fundamentación, algunos con más fundamentación que afirmación, de todo me dijeron aquella noche. Hasta que me tocó el último crítico: El tiempo. Me miró y me dijo: En mis años de sabiduría, nunca encontré a un individuo tan extraño, tan raro para poder analizar, para poder comprender, alguien tan complejo. Una persona que es de una forma y actúa de otra, una persona que es depende el ambiente en el que se encuentra, un individuo que escribe en la soledad y llora en el amor, un Ser que vive libremente en su mundo, sin importarse por el FINAL. Un individuo estúpido, extravagante e incomprensible. Pero, a pesar de todo, debo felicitarlo, puesto que eres el único que aunque las críticas sean fuertes ha sabido sonreír hasta el final -Los viejos relatos cayeron y los valores han cambiado. La relatividad y el nihilismo se han centrado en los discursos y prácticas donde aquí yace el accionar de los nuevos dispositivos enmarcados por nuevas necesidades. Es necesario entonces, reflexionar sobre las nuevas perspectivas que divagan en este nuevo tiempo que nos toca transcurrir: La NUEVA MODERNIDAD.
Y la vela sigue consumiendose mientras escribo estas líneas sentimentales, donde mis pensamientos se transcriben en una hoja de papel que luego se leerá y, como siempre sucede, será criticada por los críticos del criterio personal. Porque si hay algo que no hay que olvidar de esta sociedad, es que todos somos críticos, absolutamente TODOS. Pero, creo que si criticamos es porque deseamos el perfeccionamiento de lo criticado, puesto que si no criticáramos no nos importaría lo criticado, y si no nos importara lo criticado no desearíamos el perfeccionamiento a través de la crítica constructiva. Preparen sus críticas, críticos porque conmigo se divertirán toda la noche ¡hasta el amanecer ! Pero no se preocupen por mí, porque mientras escriben en sus cuadernos, bien dibujados, yo rio como un LOCO DESQUICIADO. Sigan escribiendo, que me rio más, porque yo tengo algo que ustedes nunca entenderán y sabrán lograr como persona: SER ÚNICO. He aquí el punto de la cuestión, el por qué me rio como loco o como "estúpido ignorante", según ustedes queridos críticos, porque aunque me critiquen ustedes (los más prestigiosos de la ciudad), yo sé perfectamente QUIÉN SOY. No necesito de ningún papel bonito firmado por una falsa entidad de incompetentes que sólo saben dar defectos sin valorar lo que es el individuo en sí - Y las horas continúan pasando, mientras yo aquí me encuentro divagando en mis pensamientos, esperando la carta de las críticas hechas por mis queridos amigos: los señores de negro con una máscara tan absurda, como la soberbia a temprana edad. Desde aquí escucho el debate que están llevando a cabo los críticos, palabras van, palabras vienen. Risas, soberbias, quejas, acotaciones y hasta uno u dos comentarios inoportunos. Típico encuentro entre señores de alta alcurnia que creen ser los que tienen la razón absoluta, cuando la realidad es que su razón es menor que la de un niño de cinco años, puesto que el niño no tiene soberbia. Llegó el momento, me llamaron desde la sala principal para ser juzgado. Me lleno de valor para cruzar aquel pasillo donde mis recuerdos cobran vida propia y me hacen sentir en una paz asombrosa, sin explicación alguna. Aparecen los recuerdos de la infancia, aquellas risas y juegos ; recuerdos de la adolescencia, aquellos amores jóvenes, peleas, locuras, escritos, mi vida en sí. Y de pronto mi mente ha quedado en blanco, en silencio profundo, sin saber qué es lo que está sucediendo, pero al mismo tiempo una tranquilidad llena el ambiente. Dí tres pasos y me encontraba de pié frente a los críticos, mientras empezaron a dictar sus criterios, uno más largo que el otro, algunos tontos, otros absurdos, algunas sin fundamentación, algunos con más fundamentación que afirmación, de todo me dijeron aquella noche. Hasta que me tocó el último crítico: El tiempo. Me miró y me dijo: En mis años de sabiduría, nunca encontré a un individuo tan extraño, tan raro para poder analizar, para poder comprender, alguien tan complejo. Una persona que es de una forma y actúa de otra, una persona que es depende el ambiente en el que se encuentra, un individuo que escribe en la soledad y llora en el amor, un Ser que vive libremente en su mundo, sin importarse por el FINAL. Un individuo estúpido, extravagante e incomprensible. Pero, a pesar de todo, debo felicitarlo, puesto que eres el único que aunque las críticas sean fuertes ha sabido sonreír hasta el final -

