Los viejos relatos cayeron y los valores han cambiado. La relatividad y el nihilismo se han centrado en los discursos y prácticas donde aquí yace el accionar de los nuevos dispositivos enmarcados por nuevas necesidades. Es necesario entonces, reflexionar sobre las nuevas perspectivas que divagan en este nuevo tiempo que nos toca transcurrir: La NUEVA MODERNIDAD.

Marcará el reloj la hora 04:25 al escribirte lo que lees. Siento la desolación de mis manos y el peso de mi débil carne. Los ojos me pesan, me fatigan. Será que mi alma llora por ti. En las noches, en el bosque, te busco. Te busco, sí, te busco, pero no te encuentro.

Las mañanas son un despertar sin sentido, un renacer vacío, si no puedo contemplarte ante el sol. Mis días se hacen penumbras, dejando el celeste atrás, en el olvido de una memoria manipulada. Las noches son mi consuelo, llenar de humo y soledad ese vacío que has dejado en mí. En los libros te veo, te leo, deseo besarte, deseo vivirte, deseo impregnar tu lucha en mi ser. Con pasión te siento a mi lado, leyendo, siento el pesimista existencialista sartriano, siendo un joven apasionado, loco, fugitivo de sus cadenas burguesas, fugitivo de sí mismo.

Así, tan sólo así, te deslumbro en mi agonía, en mi penumbra. Así te pienso, y así te re-creo, extrañándote, amando y odiándote. Porque mi razón siempre te odiará por haberla desterrado de su centralidad dejándola a la deriva en el mundo del amor, del idealismo, de las utopías, del mundo perfecto. Un mundo donde sólo tú y yo habitamos, alimentamos, pensamos. Mundo donde nuestras almas se encontraron sin que nuestros cuerpos lo advirtieran, lo sintieran.

Sueño, sueño con verte, con rescatarte de tus penumbras, de tu bosque de olvido, como así también que me rescates de mi soledad, de mi angustia, triste tango del 60’. Sueño porque contigo soñar es el único motor que puede movilizarme, anestesiándome del sufrimiento llevando mi alma a un mundo sin hora ni cordura, irrealidad.

Hombre de arte, arte de hombre. Insensato, callejero, burgués del y para el pueblo, curioso, asombrado, desnaturalizado del mundo que no deja de girar. Vives en la película que todos hacemos y contamos, pero tú decidiste ser protagonista de tu vida, de tu proyecto, luchando con la facultad que es tu fortaleza: la libertad.

Ahógame de esa facultad, LIBÉRAME.

Apolo. 16/12/11