CRÓNICA. Cielo grisáceo que anuncia las 6 de la madrugada. Aire que da vida a quien te escribe. Árboles que son testigos de mi pasión, de mi locura a ti, a tu ser. Susurran llantos que no puedo dejar de escribirlos ni sentirlos. Dolor que no me permite continuar, acabo.
SIGO. Ahora sí, se han calmado, les conté de ti y están floreciendo.
No hay nada más hermoso de la vida mundana que esté a tu altura que el amanecer. Cálido, lento pero con cierta virilidad, cargado de vida, de luz, de amor; callejero, liberador y liberado. Ciertos dicen, “donde hay amanecer, hay vida”. Pocos son los espacios a los que no llega su luz, y muchos son los que, bendecidos por cierto orden natural, presencian su permanencia, te presencian.
Sol eres, eso sucede. Eres, eres, quien cautivó la razón no de un hombre, sino el corazón, la pasión, de un ser oprimido por la carne que lo guarda. Llegaste a entrar en la profundidad de quien te escribe, amando al conocimiento más que a tu alma misma. Amor irracional, platónico, lleno de curiosidades con ansias de liberar. De liberar la filosofía de las aristocracias, de llevarla, tirarla a la calle, hacerla popular, atrevida, callejera. [Igual que tú]
Los pájaros merodean mi espacio, mi tiempo, mientras que la luna supervisa mi escritura, mi expresión desencadenada por mi ser. Cada vez más la luz llega, tú te acercas y no quiero que sepas del secreto, se la expresión que aquí escribo. Me encuentro desnudo, tirado, echado en el campo verde que ha conquistado todo mi espacio, tocando tu cielo con las manos, fumando quién sabe qué, mezclando pasiones y filosofía en un intento por expresar lo que siento al papel blanco.
Tu cuerpo aún yace en mi memoria, en mi alma. Tu doble imagen, tu juego de personalidad aún me causa curiosidad, ánimos de conocer… Intelectual y callejero popular, aún lo recuerdo, aún te amo, aún ansío volver a ver, verte… encontrarte.
SERÁ. Será el sentir amor o será que estoy enamorado. Serás las rosas de este verano que han llegado, o el viento cálido que juega con mi cuerpo. Será la pasión que encendiste en mí o lo que dejaste al despedirte. Fuese, lo que fuese, te aseguro que no acabó porque no es un ser racional quien te busca, ni tampoco un hombre enamorado, sino que un ser apasionado, libre de ataduras, de racionalidad, de absolutismos, pragmatismos, ni otros ismos. Es mi ser quien anhela, quien espera por ti, por el encuentro tan sentido pero no hablado, por una vida no, por una eternidad a tu lado, pero no con la vida, sino que con las pasiones que vuelan alrededor de nuestro encuentro. [Arte, conocimiento, culturas, curiosidad, filosofía, amor]
Un ser entregado a amarte cada instante de la eternidad, por lo que hiciste de él. Liberación, liberar, liberarme. Exiliarme de la razón a las calles, al verde campo, al cielo azul, a la negra existencia, para que sintiera, para que salga a caminar, a correr dejando esas paredes desbastadas por la locura misma y la penumbra de mi corazón. Sigo con la locura como fiel amiga, pero ahora, caminando juntos en un mundo desconocido para mí, para mi ser, sintiendo el peso de la existencia en mis huesos. Siento que cada noche muero, que cada amanecer revivo de la oscuridad, pero sin vida. Muerto en vida. No hablo, no canto, no grito, no bailo, ya no sonrío, sólo me interno en mis libros, a leer, a escribir, a buscar la forma de encontrarte, con ansias como un salvaje desea matar, yo te deseo a ti, antes que nada, antes que la vida misma, porque tú te has convertido en mi motor, en mi causa, en mi razón de vida…
Debo entrar, debo dejarte, estás llegando y ya te dije, no quiero ver tus ojos, tus manos tocan a los árboles que me anuncian tu llegada, la vela se acaba, el tiempo de agota. No te engañes, quiero estar contigo pero no quiero que sea un deseo el que nos una, sino el tiempo y la pasión alocada del encuentro mismo quienes nos unan, nos hagan uno. Tiempo al tiempo, paciencia a quienes esperan y amor a quienes acallan sus más profundos deseos.
Me estás buscando, puedo notarlo desde mi ser. Sigues tu camino sin prisa ni demora, dando luz por donde tocas. Sigo aquí dentro con lluvia y tormenta, sufriendo lo cerca y lejos que te encuentras.
Amanecer de mi corazón, sal al encuentro de mi ser que tanto busca por ti, para poder vivir un poco más, para poder sentir el amor a la vida y no la penumbra amarga, desquiciada, sin razón, que me deja escribirte en tinta. SIN SENTIRTE.

